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Bárbara nos comparte algunas maneras de entender la vida

La búsqueda de la felicidad es probablemente una de las mayores utopías que perseguimos a lo largo de toda nuestra vida. De hecho, muchas veces nos lo marcamos como objetivo y todo lo que hacemos gira en torno a esa búsqueda. Y como siempre te lo presentan como cumbre de todo, parece ser que nunca la consigues. Pero muchas veces puede que ya la estemos viviendo sin darnos cuenta. Al final, estar feliz se puede traducir al “estoy contento” o “estoy en buena racha”.

Pero bueno, a pesar de ser un tema de debate interesante, vamos a dejar esta reflexión tan metafísica para otro día porque hoy quiero compartir con vosotros dos pequeños descubrimientos que he hecho. Se trata de dos filosofías de vida que estoy empezando a incorporar en mi día a día para intentar ser un poco más “feliz”.

La primera se llama Hygge. Puede que algunos ya la conozcáis, es muy famosa en Dinamarca, lugar dónde nació. Parece que los daneses ya nos revelaron el secreto que les convierte en uno de los países más felices del mundo. Básicamente, se trata de adoptar una actitud ante la vida basada en el placer de las pequeñas cosas, de los planes sencillos tanto en soledad como en buena compañía. Hasta aquí, fácil, ¿no? Muchas veces aspiramos a tener y querer muchas cosas y nos olvidamos de lo cotidiano, de lo relacionado con la vida hogareña y la tranquilidad.

Dinamarca es un lugar con una climatología adversa y por ello los daneses han aprendido a convertir sus hogares en templos de bienestar. Lo primero que esta filosofía nos recomienda es crear un espacio de intimidad: un lugar agradable, cálido y acogedor donde te apetezca estar. Para crearlo aconsejan usar iluminaciones cálidas, velas, muebles de madera y tejidos suaves. Pero… ¿y para aquellos que no podemos cambiar estas cosas? Nos os preocupéis que los daneses piensan en todo.

En la construcción de este espacio cálido, basta con crear un círculo, un refugio donde estés cómodo contigo mismo y con tus seres queridos. Por eso, hacen especial hincapié en desconectar del móvil para disfrutar del aquí y ahora y de los que tienes a tu alrededor. Tomar una bebida caliente, ponerse ropa cómoda, rendirse al capricho del dulce sin ningún tipo de remordimiento y el slowfood, es decir, disfrutar del proceso de preparación de los alimentos, es fundamental para el Hygge.

La segunda filosofía que estoy poniendo en práctica es la de Wabi Sabi. En realidad, es un término estético japonés que describe una visión basada en la “belleza de la imperfección”. Pero es fácilmente aplicable a la vida. Como acabo de decir, esta antigua filosofía del budismo Zen pone en valor la imperfección de las cosas. Por eso, parte de la premisa de que la vida es incompleta e imperfecta; y es cuando no tenemos en cuenta estos “pequeños detalles” que nos esforzamos y estresamos demasiado para tener una vida perfecta.

Por lo tanto, el Wabi Sabi te invita a vivir el momento, el presente, a permitirte a equivocar, aprender a ignorar, a no juzgar y a decir basta. En el Wabi Sabi también se incluye la concepción de la fugacidad de las cosas el famoso “nada dura para siempre”. Por ello, debemos aceptar con buena cara el ciclo natural de crecimiento y decadencia de cualquier cosa.

Pero también tenemos que ir con cuidado, porque esta aceptación de la imperfección a veces nos puede llevar al conformismo, y eso, lo debemos evitar de todas las maneras.  Cuando nos conformamos con algo, aceptamos aquello que no nos gusta y nos aguantamos. La filosofía Wabi Sabi lo que propone es que como hay cosas que no se pueden cambiar, tenemos que invertir el tiempo en las que sí que tienen solución.

Ambas filosofías os podrán parecer “típicas”, pero soy de la opinión que de vez en cuando va bien recordar estos consejos y ponerlos en práctica. Es importante ser consciente de la realidad y apreciar las pequeñas cosas. Yo ya lo he hecho. Y funciona.

Palabra de Bárbara.

 

*Bárbara se licenció en Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona porque su vocación desde bien pequeña era contar historias. Ha colaborado en diversos medios de comunicación culturales y de tendencias, y ahora también está con nosotros en nuestro Blog Verde Lima.

 

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