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El arte de comunicar en público

La comunicación ha sido esencial desde el inicio de los tiempos y está presente en cualquier tipo de especie, ya sea a través de señales químicas, sonidos, movimientos o palabras. Y tal es su importancia que cuando no está presente surgen la incomprensión y los malentendidos.

Pero el hecho de que nos estemos intercambiando información constantemente no implica que cuando queramos transmitir una idea importante la sepamos comunicar bien. A menudo utilizamos las palabras “comunicar” y “explicar” como sinónimos, pero haciéndolo rebajamos todo el poder que tiene comunicar. Comunicar es influenciar, y no solo basta con saber explicar bien nuestro mensaje y que se entienda. Un buen orador transmite  un mensaje con elocuencia y desenvoltura, llegando a modificar las emociones de quienes le escuchan y consiguiendo que estos los hagan con atención.

Como la gran mayoría de ciencias humanas, la oratoria se originó en Grecia y era utilizada con fines políticos. Sócrates fundó una escuela de oratoria en Atenas y definió al “orador” como el hombre formado y con ideales altos que garantizaría el progreso del estado.

Cuando pensamos en el habla en público y en especial en la oratoria, con frecuencia nos imaginamos a un político. Pero hoy en día, conseguir transmitir ideas de manera adecuada va más allá del ámbito político, también es un elemento clave para garantizar el éxito de cualquier proyecto profesional.

Ser un buen orador exige carisma de quien lo es, no obstante hay una gran cantidad de reglas y técnicas para serlo. Aquí compartimos algunas:

Como en todo, una buena preparación es esencial: da seguridad y se transmitirá en la exposición.

Es muy importante conocer muy bien al público al que se comunica. Se usará un tipo de lenguaje, expresiones y tono diferentes.

Los primeros segundos son muy importantes. Se tienen que dedicar a captar la atención del público. Si se consigue, te aseguras que el mensaje sea escuchado.

Una buena actitud y una buena apariencia física. La memoria está enfocada a las sensaciones, si se habla y se comunica con entusiasmo, el receptor lo detectará.

El movimiento corporal y la gestualidad son muy importantes, se deben utilizar pero no se abusar de ellos.

Ser muy claro en las explicaciones. No se debe intentar sorprender con el lenguaje ni transmitir demasiados conceptos. No se debe apabullar con información superflua.

Hacer barridos oculares. La tendencia natural cuando se está nervioso es mirar a una sola persona. Pero se debe mirar a todo el público para que se sientan parte de tu discurso.

Repetir la idea principal varias veces a lo largo del discurso. Nuestro tiempo de concentración es limitado y por ello el público ira evadiéndose conectando con lo que se dice. Repitiendo la idea principal te aseguras que llegue el mensaje principal.

Estos son algunos de las muchas técnicas que existen para mejorar y perfeccionar nuestra comunicación. Y es muy importante cuidarla, porque una buena comunicación amplia las oportunidades de éxito.

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