4637861224.8dd5717.6ca74e71b31b42d88d140107a017c494

Aún quedan playas salvajes en España y éstas son las mejores [para nosotros]

Descubre finas arenas blancas, mares salvajes, vegetación que te dejará sin respiración y, sobre todo, poca, muy poca gente

¿Eres de las personas que creen que aún no queda un rincón escondido en la costa española para disfrutar a solas? ¿Has perdido la esperanza de descubrir un trozo de océano para ti y tus compañeros de viaje? ¿Sueñas con una playa salvaje, alejada de todo y de todos? Algunos de los secretos mejor guardados están a tu alcance, esperemos que por mucho tiempo…

Empecemos por el Norte…

Playa de Rodas (Islas Cíes, Galicia)

¿La conoce mucha gente? ¿Y qué? Ha sido elegida varias veces “la mejor playa del mundo”, entre otros medios por The Guardian. ¿Cómo no va a ser conocida? Espectacular, su arena blanca, sus aguas cristalinas, su… Una playa a la que sólo se accede por barco, con un cupo limitado. No olvides que primero debes solicitar un permiso gratuito en la web de la Autorización Islas Atlánticas. Con esta pre-reserva, tienes 2 horas para comprar el billete de barco en una naviera autorizada: Mar de Ons, Piratas de Nabia (Naviera Illa de Ons), RG Naviera o Cruceros Rías Baixas.

Playa de Torimbia (Llanes, Asturias)

Escondida entre acantilados vertiginosos, este arenal se mantiene perfecto, listo para darnos la bienvenida. El acceso, como el de la mayoría de estos rincones salvajes, es complejo: una pista habilitada o una ladera agreste. Ni hablar de coches ni motos. En verano tiene chiringuito -tranquilo, eso sí- y servicio de socorrismo, pero se prohíbe la entrada a perros. Ohhhh… Pese a ello, estamos ante una de las playas más bellas del Cantábrico. Imprescindibles, las vistas desde lo alto y su inenarrable paz en primavera y otoño.

Playa de Laga (Ibarranguelua, Vizcaya, País Vasco)

Arena fina salvajemente abierta a un Cantábrico bravo… La hermosa playa dunar de Laga está enclavada en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, junto al cabo de Ogoño. Paraíso de surferos intrépidos, algunos osados saltan con su parapente desde el peñón, una roca de 250 metros. Para muchos la playa más especial del País Vasco. No hay edificios, pocas personas, colores nítidos, oleaje fuerte -muy fuerte- y formaciones rocosas únicas. Imprescindible la foto con “La Roca del Amor”, hermosa dama de 300 millones de años.

Y nos vamos hacia el Sur…

Playa de Los Genoveses (Níjar, Almería, Andalucía)

Más arena fina, chumberas, vegetación agreste y una enorme y acogedora bahía con la luz más hermosa del planeta. Aquí no se puede construir y los coches en temporada alta están vetados. Andar con una mochila y cantimplora un camino escarpado es la única forma de llegar. En verano, miles de personas desafían sus altas temperaturas y hacia allá van, pero los meses de mayo, junio, septiembre y octubre son, sencillamente, mágicos en esta playa.

Playa de Bolonia (Tarifa, Cádiz, Andalucía)

¡Ay, Bolonia! ¿Qué te quieren hacer? Muchos son los especuladores empeñados en acabar con una de las playas salvajes más bonitas de la Península. Con Zahara de los Atunes casi lo consiguen y ahora sus ojos están puestos aquí. ¡Resiste, Bolonia! Tu duna móvil, tus aguas cristalinas, tus kilómetros de suave arena merecen miles de años de paz y tranquilidad más. La primavera y los otoños gaditanos son únicos. Sus veranos todavía son acogedores y pacíficos. Imprescindible una visita a los restos romanos de Baelo Claudia y a las calas del Chorrito.

Mediterráneo, que se añora y que se quiere

Cala Varqués (Manacor, Mallorca, Islas Baleares)

Frente a la masificación de otras calas mallorquinas, un pequeño remanso de paz resiste valiente el aluvión del turismo. Poco a poco está perdiendo su querida privacidad, pero todavía podemos disfrutar de sus turquesas aguas y de un paisaje único. No hay chiringuitos ni deportes náuticos, el pueblo más cercano está a 10 kilómetros de distancia y el turismo de masas aún no ha llegado ni se le espera. Compartirás en temporada alta los 90 metros de arena de esta maravillosa cala con algún nudista y unas decenas de visitantes atraídos por su belleza. En primavera y otoño, ni eso.

Platja de la Marquesa hacia la Punta del Fangar (Deltebre, Tarragona, Cataluña)

Qué difícil nos lo tienen que poner para dejar una playa intacta. Y esta playa, de verdad, nos complica y mucho la excursión. En La Marquesa hay un aparcamiento y los más comodones se conforman con una playa maravillosa y naturaleza en estado puro. ¡Bien por ellos! Pero un poco más allá, caminando hacia el Faro del Fangar, llegarás a un paraíso perdido. La voluntad de los que no se arredran bajo el sol será enormemente recompensada. Dunas, un mar cristalino, la silueta de un faro y nada ni nadie más.

Playa de La Devesa (El Saler, Valencia)

Nadie que no la haya visitado puede creer que esta playa salvaje, perfectamente conservada, se encuentre a apenas media hora de Valencia. Casi 5 kilómetros de dunas vírgenes, en pleno Parque Natural de La Albufera, nos recuerdan que si cuidamos la naturaleza, ésta nos lo agradece y nos lo devuelve con creces. Imprescindible su pinar mediterráneo, el silencio que la envuelve sólo interrumpido por los pájaros y un ecosistema que nos abraza y llena de paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.