Dejamos lo importante para cuando nos venga mejor, pero… ¿Cuándo será eso? ¿Qué día podremos sentarnos tranquilamente y hacer una lista de tareas pendientes que no deberían esperar? La respuesta es hoy. Deja de procrastinar. La Real Academia Española (RAE) define esta palabra como “diferir, aplazar”. Este impronunciable verbo tiene su origen en la palabra latina procrastinare, verbo compuesto por el prefijo pro, que significa “adelante” y crastinus, derivado del latín cras, que significa «mañana» o «el día siguiente». Una mezcla explosiva: lo haré más adelante, mañana o el siguiente día…
Llenamos nuestro tiempo con tareas inmediatas que tenemos a mano. Nuestra cabeza nos recuerda obstinada que lo fácil es lo primero. Lo que más nos gusta. Lo que menos nos cuesta. “Empieza por ahí, luego mira un poco tus redes sociales. Ya tendrás tiempo para lo más complicado”… Este mensaje está grabado en todos nosotros y necesitamos un ejercicio de voluntad para quebrantarlo y apostar por lo verdaderamente importante. Volver a llamar a viejos amigos con los que estamos perdiendo el contacto; ordenar nuestra casa para dejarla como siempre nos gustó, arreglar todo lo que está roto a nuestro alrededor, tirar lo que nos sobra, perder 10 kilos, aprender alemán, acabar la carrera, hacernos voluntarios de alguna ONG y arreglar un poco el mundo, viajar a ese lugar con el que siempre soñamos… Hay tantos planes postergados que la lista sería interminable.
La buena noticia es que no estamos solos. El mundo entero tiene maravillosos planes postergados sine die, algo así como “sin plazo” o por siempre jamás… Darius Foroux, autor de varios bestsellers, comparte claves para ponernos en marcha, rápidamente, en su libro «Hazlo Hoy». Foroux nos espolea, nos empuja para cumplir con todas nuestras “auténticas obligaciones”, ésas que siempre dejamos para más adelante, ésas que podrían hacernos taaaan felices.
Cinco claves para… ¡EMPEZAR YA!
- Tus acciones moldean tu identidad Todo lo que hacemos, por insignificante que parezca, desencadena un gran cambio si somos capaces de ser constantes. Ahí reside el secreto. Pequeñas acciones repetidas en el tiempo nos modelan, nos hacen diferentes. “Cada pequeña acción que realizas contribuye a forjar a la persona en la que te estás convirtiendo. En lugar de esperar la motivación, actúa ahora”. El ejemplo de Foroux no puede ser más sencillo: ¿quieres ser escritor? Todos los días, sin faltar nunca a tu cita, escribe algo, aunque sólo sea una frase. Nuestras acciones generan un impulso inmediato por lo que esperar el momento adecuado no tiene sentido.
- Lo innecesario sólo es eso: innecesario Eliminarlo no es complicado. Lo que sí es difícil es lidiar con la fatiga, el cansancio y el estrés que las miles de acciones innecesarias que realizamos nos provocan. Debemos simplificar al máximo nuestras vidas. Para ello, Darius Foroux nos invita a crear rutinas diarias: decidir el fin de semana o la noche anterior la ropa que nos vamos a poner y lo que vamos a desayunar, establecer horarios para trabajar sin acceso a Internet o para descansar… Así reservaremos nuestra energía mental para trabajos que realmente la requieren.
- La perfección es la mayor enemiga de la acción En muchas ocasiones retrasamos nuestras decisiones y nuestras acciones por miedo a fracasar. Queremos, ansiamos, la perfección; pero esta búsqueda nos paraliza y no nos deja avanzar. Seremos mucho más libres, avanzaremos más rápido y más seguros, si aprendemos a decidir y a actuar como los más pequeños. Las imperfecciones nos brindarán inolvidables lecciones de vida. Debemos centrarnos en la acción y la mejora llegará por sí misma, de la mano del tiempo invertido y el esfuerzo.
La procrastinación no forma parte de ti. Todos tendemos a ella, pero sólo es un hábito más, negativo, pero hábito al fin y al cabo. Como mirar el móvil todo el rato, fumar o conducir 5 minutos para ir a comprar leche. Un hábito pernicioso puede sustituirse por uno positivo con esfuerzo. Identifica qué te frena, cuáles son los detonantes que te hacen postergar las cosas interesantes y lucha contra ellos. Faroux nos anima a deshacernos de ella: “Tienes el poder de desaprender la procrastinación. Trátala como un hábito que puedes cambiar, no como un defecto inmutable”, explica.- Invierte en tiempo: en tu tiempo El libro “Hazlo hoy” nos invita a considerar los minutos y segundos de nuestra vida como nuestro principal activo. Perderlos en redes sociales que apenas nos importan, viendo series que no nos hacen felices, dando importancia a acciones que no la tienen nos empobrece. Hay una enseñanza clave en este libro. “Cada momento desperdiciado es una oportunidad perdida para construir la vida que deseas”. Cuando combates el ya-lo-haré, pones en marcha una máquina imparable que eres tú y comienzas una gran transformación.