4637861224.8dd5717.6ca74e71b31b42d88d140107a017c494

Renaturalización o cómo devolver el verde a las ciudades más grises

Refugios climáticos, ríos recuperados y árboles, muchos árboles… La naturaleza debe volver a ocupar su lugar cuanto antes

Intenta caminar por la Gran Vía madrileña a las tres de la tarde en verano, por las Ramblas barcelonesas o por la Quinta Avenida de Nueva York. Nuestras ciudades arden cada vez más y durante más meses al año. De mayo a septiembre, al menos, el calor se ha convertido en una amenaza para el ser humano. Temperaturas que superan los 40 grados vacían nuestras calles en las que el asfalto abrasa como nunca.

Frente a esta amenaza muchas han sido las ciudades que han apostado por soluciones creativas. Sólo son los primeros pasos de un movimiento que en los próximos años dará mucho que hablar. Las ciudades deben abandonar el gris del granito y el asfalto y apostar por nuevos e innovadores materiales y por el verde, mucho verde.

Los científicos lo tienen claro: cuando la naturaleza entra en escena, el ser humano mejora en todo lo que puede mejorar. ​Investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) han demostrado que la naturaleza urbana además de combatir el calor reduce el cortisol, que es la hormona del estrés.

Ya sabemos lo que hay que hacer y también cómo. Los investigadores han inventado la Regla 3-30-300. Todas las personas deberían ver al menos 3 árboles desde su casa, tener un 30% de árboles en su barrio y vivir a 300 metros máximo de un parque o un espacio verde.

Bienvenidos a las «Ciudades Esponja» en China

Pero no todas las ciudades disponen del espacio necesario para poner en marcha la Regla de los treses. Ahí hay que tirar de innovación y apostar por soluciones creativas. Es el caso de China, que se ha centrado en la ingeniería de materiales, creando opciones sorprendentes. ​Ciudades como Wuhan, Shenzhen o Zhengzhou han sido bautizadas como «Ciudades Esponja» o Sponge Cities. El asfalto tradicional ha sido sustituido por ladrillos, adoquines y hormigón permeable. Este suelo esponjoso absorbe el agua de las lluvias torrenciales y la retiene en sus capas inferiores. Cuando las temperaturas suben, el agua retenida se evapora poco a poco, enfriando el ambiente entre 3 y 7 grados. Además, han comenzado a utilizar pavimentos fríos que no almacenan el calor durante el día.

Buenas ciudades, buenas prácticas

1. Seúl y su río resucitado

El río Cheonggyecheon desapareció en los años 70 enterrado bajo una autopista de hormigón. Recientemente el ayuntamiento tomó una valiente decisión que ha sido todo un éxito urbanístico: demoler la autopista para recuperar el río, su fauna y su flora. Hoy esos 11 kilómetros verdes han bajado la temperatura de la zona casi 3,5 grados y han multiplicado su biodiversidad.

​2. Barcelona quiere su Eixample verde

Para ello no ha dudado en crear una estructura de Superilles (Supermanzanas) y Ejes Verdes. El tráfico se ha desviado y la naturaleza ha recuperado el lugar que merece. Árboles y setos dan refugio a ciudadanos y visitantes. Además, más de 300 Refugios Climáticos protegen a todos de las cada vez más frecuentes olas de calor.

​3. Madrid recupera su río

Lo que antaño fueran aguas estancadas con poca vegetación, hoy es un río con su propia flora y fauna. Y con miles de visitantes recorriéndolo a pie o en bicicleta, disfrutando de un nuevo pulmón de la ciudad, recuperado tras soterrar la M-30. Patos, garzas y barbos hoy disfrutan con descaro de los miles de visitantes que recorren Madrid Río.

4. Nueva York: las vías más verdes

El High Line es hoy un imprescindible para los habitantes de la Gran Manzana, pero también para los millones de turistas que lo visitan. Construido sobre una antigua línea ferroviaria abandonada en el lado oeste de Manhattan, hoy es un espacio verde único, donde se exhibe lo último en arte contemporáneo.

Verde y más verde: todo son beneficios

Desde Greenpeace nos resumen las grandes ventajas de la renaturalización de nuestras ciudades.

  • Descenso de las altas temperaturas: Las zonas verdes son la mejor herramienta para enfriar las ciudades y combatir las islas de calor, que al elevar la temperatura de la ciudad también elevan el consumo de energía.
  • Mitigación de inundaciones: Las ciudades tienen hoy una alta proporción de superficies impermeables como el cemento, lo que reduce la capacidad de esa zona para absorber agua y retenerla.
  • Mejor salud mental: El contacto con espacios verdes se asocia con un menor riesgo de angustia psicológica, de sufrir depresión, ansiedad; reduciendo dificultades emocionales y de relaciones sociales.
  • Mejor desarrollo cerebral y función cognitiva: La exposición a largo plazo a los espacios verdes puede mejorar el desarrollo cognitivo, incluida una mejor atención y memoria de trabajo.
  • Reducción del riesgo de enfermedades: El contacto con espacios verdes se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y dolor lumbar.
  • Mejores resultados del embarazo: El acceso a los espacios verdes se asocia positivamente con una mayor duración de la gestación, lo que reduce el riesgo de parto prematuro.
  • Mejor percepción de la salud general: Un mayor contacto con los espacios verdes se ha asociado con una mejor percepción de la salud general y también con el bienestar; con sentirse más satisfecho con la vida.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.